Gregorio Eljach, procurador: el ejemplo del relativismo moral y la demagogia del congreso de la república.
Gregorio Eljach y Gustavo Petro. tomada de EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda. La democracia tiende a degenerar en demagogia, nos lo había advertido ya hace 2300 años el filósofo Aristóteles en cuya lógica descansa gran parte de la teología decente de la Santa Madre Iglesia Católica. Pero no solo es demagogia lo que tenemos hoy en día. Más que sofismas en debates, lo que tenemos es una degeneración total de una sociedad que dispuso la democracia como fundamento del poder. Pero esta situación no obedece por sí sola a un tema de organización política sino a la moral como fundamento de la política y, a su vez, a los fundamentos que debería tener la moral. Lo moral es siempre vertebral en la existencia de determinada comunidad y lo metafísico es, a su vez, fundamento único de la moral. Una vez se pierde la nutrición metafísica, se pierde el sentido de la moral y la sociedad pierde su norte… y para la muestra de un botón: occidente en su más viva decadencia. La semana anterior, en Colombi...